Además de llevar a cabo una quiropodia, se realiza un control básico del paciente diabético (comprobación de pulsos, puntos de control de sensibilidad superficial, etc.) así como dar recomendaciones requeridas según el estado de salud podal del paciente. El paciente diabético debe tener un cuidado especial de sus extremidades inferiores, y concretamente de los pies, ya que unas simples durezas o callosidades, sin el tratamiento adecuado, pueden derivar en una úlcera. Además de la higiene diaria, se recomiendan mínimo 2 revisiones al año



